Los terrenos donde se ha construido el nuevo Centro Tecnológico de Manresa, CTM – EURECAT se sitúan al sector llamado Parco Tecnológico del Bages, en el norte de la ciudad de Manresa. Su emplazamiento garantiza una inmejorable centralidad respecto a todo el plan del Bages así como una muy buena conectividad con los ejes de infraestructuras viarios del resto del territorio catalán.
La estrategia principal para resolver el extenso y complejo programa del centro de investigación y dotar a todos los espacios de trabajo, de parecidas condiciones de confort, se determina perforando con un seguido de tres patios emplazados transversalmente a la directriz principal del edificio. Un techo de delgas situado a los patios permite regular el grado de iluminación y controlar el deslumbramiento en el interior de los laboratorios y espacios de trabajo. A la cabecera de todo el conjunto, un espacio de transición a modo de grande pali o umbráculo anticipa y representa l´acceso principal.
Una estructura de grandes luces de hormigón armado postesado resuelve de la manera más óptima la organización de los diferentes programas. También ha estado objeto de estudio e implantación de sistemas pasivos implícitos en la propia concepción del edificio para minimizar su gasto energético. Así pues y como más representativos, la doble piel de las fachadas y un sistema de tubos canadienses ofrecen la posibilidad, tanto de regular la aportación de temperatura como de aprovechar la gran inercia térmica del sol para conseguir eficiencia económica y de confort.
Las fachadas del edificio están formadas por una piel principal de vidrio y una membrana secundaria que resuelve la protección solar en las épocas de intenso calor. Esta última está formada por unas bandejas de plancha metálica perforada y tirón que consiguen, por un lado un incremento del aprovechamiento del material (en un 60% superior), por otro lado mujer protección solar cuando el sol va más alto y permite la entrada de luz cuando este está más bajo. Cómo si se tratara de las escamas de un pescado, el edificio respira y se protege del entorno más inmediato a través de su piel.
Finalmente el edificio anclado en el terreno, no pretende camuflarse en el paisaje sino establecer un diálogo armónico con el mismo y permitir en un futuro no muy lejano completarse con el edificio tueste anexo y el resto del Parque Tecnológico.